Se dice que un peregrino es aquel viajero que visita algún lugar sagrado, casi siempre por motivos religiosos. Sean o no religiosos, este grupo de amigos, partió una noche de un viernes cualquiera del mes de agosto en autobús desde Jerez de la Frontera, en busca de tierras gallegas.
Nuestra primera etapa acababa en Sarria. Una vez allí pasamos de ser viajeros a convertirnos en peregrinos - caminantes, con destino a Santiago de Compostela. Fueron varias etapas, todas diferentes, todas cargadas de dificultades y de recompensas. Fueron cinco días caminando en los que “Albores”, en su conjunto, vivió muchas y muy diferentes experiencias así como multitud de anécdotas que quedarán a buen seguro en el recuerdo de todos y cada uno los componentes del coro.
Cada etapa parecía mostrar una época de tu vida, parecía reflejar nuestro caminar por los senderos que día a día vamos surcando, en busca de aquellas metas, que desde pequeño, nos enseñan a fijarnos, para conseguir, sin saber por qué, llegar a alcanzar ese sueño, que no siempre se hace realidad.
El camino de Santiago, es sobre todas las cosas, algo inolvidable, una experiencia única, y quizás necesaria vivir por toda persona, cristiana o no, que sea capaz de sentir el calor del prójimo, la ayuda del desconocido y el auxilio del noble de corazón.
Nuestro camino, marcado con tintes cristianos, y con la Virgen siempre por testigo, tuvo una recompensa, que podríamos calificar de extraordinaria. Tras haber coronado la tarde anterior ese Monte al que llaman “el del Gozo” y haber comprobado la dureza de las distintas etapas, a la vez la paz que se respira por aquellos senderos y lugares, llegamos a nuestro destino.
Santiago de Compostela nos vio llegar muy temprano y como bien dice el refrán “ a quien madruga…”. aquella mañana de agosto, Dios quiso llevarnos cerca de ÉL, premiándonos con participar de la Eucaristía que diariamente se celebra en honor de todos los peregrinos que han culminado el camino. Grande e importante fue el compromiso que para este grupo suposo cantar en esa Eucaristía. Así como brillante, fue nuestro aporte musical a la celebración de la misa. Cantos marcados por las señas inevitables de nuestras raíces, de nuestras tradiciones y de nuestra tierra. En resumen, nunca hubiéramos podido imaginar que fuera tan grande la recompensa que “Albores” podría recibir, cuando iniciamos el camino, en busca del Santo Apóstol.
Gracias, a todos los peregrinos, que al saludo de “Buen camino”, nos acompañaron durante estos días. Gracias a Galicia y a su gente y gracias, como no, a los sacerdotes y a la “Sor” por confiar en nosotros y regalarnos tan preciado premio.
Coro Rociero Grupo “Albores”
Sabía de vuestra participación en la Misa del Peregrino y he disfrutado viendo este video. Me he atrevido a ponerlo en Twitter y Facebook. Espero que no os moleste.
ResponderEliminarGracias.
Saludos
Reyes
Estupenda actuación en feria de Bornos, en la Caseta de "Los 23".
ResponderEliminarEnhorabuena¡
Reyes